Se acerca el verano, toca buscar el bañador, darse un baño en el mar, y disfrutar de esas noches inolvidables con nuestros amigos, ya sea en un restaurante al lado del mar o en una terracita. Lo que seguro no faltará al lado nuestro durante toda la temporada de verano será una bebida bien refrescante.

Y es que, aunque sea un bebida alcohólica o agua mineral, debemos hidratarnos a conciencia en verano. El calor aprieta y no queremos deshidratarnos en la playa tomando el sol. Que mejor por ejemplo que una agua con limón bien refrescante.

Hasta no hace mucho, en las estanterías de los supermercados no encontrábamos lo que ahora se llama “Aguas de sabores”. Este tipo de agua que lleva más tiempo circulando en otros países europeos, llegó a España para captar a ese público que ya está harto de beber agua a secas.

Estas aguas bien fresquitas vienen requetebién para refrescarnos en verano. Vemos las botellas en las estanterías, con esos diseños llamativos, que te hacen acercarte solo para verlo, el problema viene al leer la etiqueta, ahí la cosa cambia.

La realidad de las aguas de sabores

Estas aguas que se publicitan tanto en verano para combatir nuestra feroz sed tienen ingredientes que distan un poco de ser 100% saludables. Entre los ingredientes de la etiqueta nos encontramos agua, jarabe de azúcar, correctores de acidez, antioxidantes, ácido ascórbico, colorantes, estabilizantes y aromas.

Ese azúcar que nos encontramos en la botella puede significar un 6% del total. Al cambio seria 8 gramos de azúcar por 100 mililitros, que si lo pasamos al formato más generalizado en las botellas de agua (el formato 1,5 litros) estaríamos hablando de entre 80 a 100 gramos de azúcar, una cantidad que dista mucho de ser saludable.

aguas de sabores
Imagen de bridgesward en Pixabay

La proporción de azúcar no es comparable a la de un refresco (cola o similar), pero sí a la de una bebida isotónica deportiva. La SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición) recomienda que la cantidad de azúcar no supere el 5% de las calorías de la dieta, lo que significa consumir unos 25 gramos al día, que equivaldría a unos seis terrones. Parece que hay margen hasta llegar a esa cantidad, pero la mayoría de los españoles rebasamos esa cifra holgadamente cada día.

Si nos bebemos esta agua de sabores en vez del agua normal, pensando que nos estamos hidratando de una manera saludable, estaremos cayendo en una mentira. Ingerimos en realidad una cantidad de azúcar que nos es para nada sana.

Debe tenerse en cuenta que están endulzadas con algún tipo de azúcar (jarabe de maíz alto en fructosa, azúcar de caña o jarabe de agave) o con edulcorante artificial como sucralosa o stevia.

Sus aditivos artificiales como la sucralosa puede ser un aditivo bastante generalizado para darle el sabor a este tipo de aguas de sabores, ademas juegan con la etiqueta de 0 calorías (que aunque sea cierto no quiere decir que estos aditivos artificiales sean saludables). Por tanto, la idea de que este tipo de aguas deben ser saludables por el simple hecho de llamarse “agua”, es una equivocación.

En consecuencia, sustituir el agua mineral, imprescindible para el correcto funcionamiento del organismo y regulador de su temperatura, por agua aromatizada industrial es un error.