¿Por qué nos sonrojamos? – “La expresión más peculiar y humana de todas” así es como la llamada Charles Darwin, sonrojarse es una reacción involuntaria que parece no servir para nada más que hacer que una situación embarazosa sea aún peor. Sin embargo, los científicos no acaban de entender del todo como ocurre este fenómeno, que es completamente exclusivo de los humanos.

Los expertos describen el sonrojo como una reacción del sistema nervioso simpático. Ante ciertas emociones productoras de ansiedad como la vergüenza, la culpa, la ansiedad, el nerviosismo, el amor o la modestia, se libera adrenalina, lo que acelera la frecuencia cardíaca y dilata los vasos sanguíneos para mejorar el flujo sanguíneo y el suministro de oxígeno. En los humanos, al dilatarse las venas faciales, pasa un mayor flujo de sangre, con lo que la piel coge un color rojizo. Pero esta respuesta no ocurre en ningún otro lugar de tu cuerpo, por lo que no te sonrojas por completo.

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Chica bebiendo café

La ciencia puede no ser capaz de descubrir por qué esta reacción es tan específica, pero estudios recientes sugieren que el sonrojo tiene un propósito funcional en las relaciones sociales. Un equipo de psicólogos holandeses descubrió que las personas son más propensas a perdonar y ver favorablemente a alguien que ha cometido un acto embarazoso si se está sonrojando visiblemente. Una prueba de 130 estudiantes de la Universidad de Groningen en los Países Bajos proporcionó a cada sujeto la cara de una mujer sonrojada o no sonrojada y una historia correspondiente sobre su “percance embarazoso””. Los resultados fueron que los rostros sonrojados obtuvieron una mayor puntuación en simpatía y confianza.

De acuerdo con estos resultados, el acto de sonrojarse “sirve para indicar el arrepentimiento o remordimiento por una mala acción”, mostrando que la persona reconoce la “infracción social o moral” y probablemente se esforzará por no repetirla.

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Chica tímida oculta su cara con las manos | Autor: Pixabay

Si sufre de eritrofobia -el miedo a sonrojarse- La persona que se sonroja reacciona negativamente, sintiéndose avergonzada por ello. Esto hace que su ansiedad aumente, y que pueda provocar un mayor rubor. De este modo, puede tener miedo de verse en situaciones en las que previamente se ha ruborizado. No siempre existe un motivo por el cual estar ruborizado, se puede provocar de la nada, desencadenando así, el miedo y vergüenza al rubor.

Si el problema es muy grave, se podría tomar algunas medidas drásticas al hacerse una “Simpatectomía torácica endoscópica”, que corta el nervio que desencadena la acción de sonrojarse. Aun así, el cuerpo tiene otras formas para mostrar la vergüenza incluso sin la capacidad de sonrojarse como por ejemplo la sudoración facial.


Fuentes