Una batería nunca funcionara mejor que la primera vez que la cargas. Está en su naturaleza: almacenan energía para para poder hacerla servir más tarde, pero lo hacen de manera menos eficiente cada vez que los recargamos.

No es que no haya cosas que podamos hacer para mantener las baterías en mejor estado, los expertos en esta materia nos pueden ayudar en eso. Uno de los fallos que cometemos es utilizar un portátil como si fuera un ordenador de sobremesa. Cuando esté completamente cargado, hay que desconectarlo. La batería ya está cargada, si insistimos no lo único que hacemos es perjudicar la batería.

Seguro que hemos tenido un portátil el cual antes la batería cargada duraba 4 horas y ahora no dura ni 30 minutos, esto se debe al gran desgaste a la que la hemos sometido durante todo este tiempo sobrecargándola.

El secreto es siempre no rebasar la barrera del 100% y si es posible, ni llegar a ella. Si queremos ser todavía más precavidos, con llegar al 80% sería suficiente para que la batería de nuestro móvil se mantuviera en forma durante más tiempo.

El motivo de este consejo radica en la estructura química de la batería de iones de litio que alimenta la mayoría de los productos electrónicos que estamos acostumbrados y, cada vez más, los vehículos eléctricos. Los actos de carga y descarga de una batería pueden hacer que sus materiales se expandan y contraigan, poniendo toda la batería bajo tensión y acortando su vida útil.

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iPhone con baterías alrededor | Autor: Pixabay

Si dejas que la batería de un teléfono funcione hasta que se apague y luego la cargas hasta el 100%, puede que solo tenga unos cientos de ciclos antes de que deje de funcionar. Alguien absurdamente comprometido con mantener los cambios de batería pequeños (digamos entre 75 y 78 por ciento) podría exprimir hasta 300.000 ciclos, según los cálculos de los expertos.

Está claro que una gestión tan minuciosa de la batería es difícil de conseguir, por eso con seguir los simples consejos que os damos aquí será suficiente.

¿Por qué es tan perjudicial para una batería mantenerla completamente cargada, o incluso simplemente cargarla completamente?

La respuesta está en los entornos microscópicos volátiles e implacables dentro de estas baterías. Desde su primera carga, las baterías están librando una batalla perdida con su propia química.

Las baterías recargables como las de un teléfono o un portátil generan corriente eléctrica a partir del movimiento entre los electrodos de partículas cargadas, o iones, del elemento litio, por eso las llamamos baterías de iones de litio.

Cuando una batería se está descargando, las partículas se mueven desde el electrodo negativo al electrodo positivo, también conocido como el ánodo y el cátodo, respectivamente. El proceso se revierte durante la carga. En las baterías de iones de litio, el ánodo generalmente está hecho de un compuesto de carbono eléctricamente conductor como el grafito, mientras que el cátodo está hecho de un compuesto a base de litio que puede absorber y liberar los iones de litio.

Aquí es donde comienza el problema si, por ejemplo, un teléfono se deja enchufado toda la noche. Los iones reaccionan con el cátodo en un proceso químico llamado oxidación, que consume parte del litio de la batería. Cuanto más tiempo se producen estas reacciones, más partículas se necesitan para mantener la corriente de la batería que se pierde. Lo que significa que la batería se vacía mucho más rápido de lo que solía hacerlo. El problema puede empeorar si la batería se carga a una velocidad demasiado rápida, lo que también reduce su capacidad.

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Cada utilizamos más dispositivos electrónicos | Autor: MaxPixel

Las baterías se enfrentan a peligros que van más allá de la sobrecarga, ya que el entorno químico se degrada inexorablemente aunque siempre estemos atentos a cuándo desenchufar el teléfono.

Algunos iones de litio incluso se pierden. Se quedan atrapados en lugares donde ya no pueden volver a pasar entre el ánodo y el cátodo, quedando inservibles. También algunas partes del ánodo o del cátodo se desconectan electrónicamente del colector de corriente. Lo que es una pérdida importante, porque esa es la parte de la batería que recoge los electrones que van y vienen a medida que carga y descarga la batería.

Los iones de litio viajan entre los electrodos a través de productos químicos líquidos llamados electrolitos. Esos electrolitos son esenciales para toda la operación, pero también sufren reacciones con el ánodo que acortan la vida útil de la batería.

Aún así, por muy quisquillosas que sean las baterías de iones de litio, la mayoría de las personas probablemente no notarán demasiada diferencia, simplemente porque no mantienen su teléfono o portátil el tiempo suficiente para que la situación de carga se vuelva realmente grave.

Seguramente nos resignemos a usar el portátil como un ordenador de sobremesa permanentemente enchufado, o una vaga sensación de que la batería del teléfono ya no dura como antes. Pero a menos que planeemos mantener nuestro ordenador o portátil más de tres años, seguramente sera muy importante lo que hagamos con la batería.

¿Los coches eléctricos tiene los mismos problemas?

La mayoría de las personas que desembolsan más de 80.000 € por un automóvil Tesla van a querer que esa batería tenga una carga durante varios años, tal vez incluso una década o más. En todo caso, los vehículos eléctricos presentan problemas únicos en el manejo de la carga que los aparatos electrónicos domésticos no tienen.

Por lo general, si pisamos el acelerador, queremos que el coche responda adecuadamente, lo que se resume en un aumento de estrés en la batería por un corto plazo de tiempo. Este tipo de descargas no se encuentran por ejemplo en un portátil o un smartphone.

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Las PowerBank nos pueden sacar de un apuro si necesitamos cargar nuestro dispositivo | Autor www.pexels.com

Más allá del uso regular, todas las baterías son sensibles a la temperatura, con algunas baterías de teléfono o portátil programadas para apagarse automáticamente si se calientan demasiado. Una batería de un coche Tesla, aproximadamente el equivalente a 8.000 baterías de teléfonos celulares, puede calentarse mucho más durante su uso.

También está la cuestión de la rapidez con la cual se carga un coche eléctrico. Por ahora, muchos conductores de coches eléctricos están contentos con cargar su vehículo durante la noche, lo que significa que la batería del automóvil puede recuperar una carga a un ritmo lento y seguro. Pero no todo el mundo puede pararse 10 horas a cargar su vehículo, tiene que haber electrolineras donde se puedan cargar los coches en pocos minutos y que estos puedan soportar esa carga.

El futuro de las baterías

Lo ideal sería que los vehículos eléctricos se carguen en aproximadamente 15 minutos, que es el tiempo aproximado que una persona pasa en una estación de servicio, yendo al baño, tomando una bebida, y estirando las piernas para el siguiente tramo de viaje. Esto evidentemente, desafía las baterías actuales, ya que actualmente son pocas las que pueden experimentar este tipo de cargas y no fallar en el intento.

La batería de iones de litio es un gran invento que ha impulsado la revolución tecnológica en el uso de portátiles, teléfonos y, finalmente, automóviles. Pero la misma química interna que los hace tan ideales para alimentar nuestros dispositivos indispensables también significa que su tiempo es intrínsecamente limitado.

Obtener baterías para mantener la carga por más tiempo es uno de los muchos problemas fundamentales con los que los científicos de baterías están tratando de lidiar, ya sea que eso signifique mejorar la configuración que ya existe o crear algo nuevo y mejor.

Mientras esperamos, lo mejor será seguir los consejos de los expertos y no perjudicar en exceso la batería de nuestros dispositivos.

Fuentes