Si hay algo que siempre está presente la última noche del año son las uvas en nochevieja. Esta fruta pequeña y dulce lleva acompañándonos cada año cuando suenan las campanas, pero ¿Por qué las comemos y desde cuándo? Todo esto y mucho más lo vamos a explicar a continuación ¡Comenzamos!

Origen de las “12 de uvas de Nochevieja”

Aunque parezca que esta tradición venga de hace siglos la verdad es que lleva con nosotros poco más de un siglo, es más, no fue hasta bien entrado el siglo XX que empezamos a tener un seguimiento importante de esta tradición en todo el territorio español.

Puede que ya hayas escuchado la historia de que esta tradición nació de un excedente de producción de uvas y que a partir de ese momento ya se fue extendiendo por todo el territorio, etc. Pero la verdad es que no fue así como ocurrió este fenómeno.

Las uvas son irresistibles | via GIPHY

Esta moda que poco a poco ganaba más adeptos, la inició, según los medios, gente de clase media o baja las cuales salían a la puerta del sol a comerse las uvas con su champán para reírse de las familias aristocráticas y de clase alta, ya que estas mismas se comían las 12 uvas en la intimidad del hogar o en un restaurante de lujo.

Todo empezó en Madrid en las Navidades de 1892, cuando la primera referencia escrita (La Iberia, 1 de enero de 1893) hace mención a esta costumbre que ya iba cogiendo fuerza. Según se recoge en este medio, dice lo siguiente mencionando a un medio de la competencia — “No sabemos si El Estandarte habrá seguido la costumbre de comer las uvas á las doce de la noche en punto de ayer, para preparar la felicidad del año nuevo”.

Sobre las mismas fechas al año siguiente otro periódico de la capital (El Imparcial, 1 de enero de 1894) se hacía eco de la costumbre de comer uvas en Nochevieja con este texto – “hasta hace pocos años eran muy contadas las personas que comían uvas el 31 de Diciembre al sonar la primera campanada de las doce de la noche. Hoy se ha generalizado esta práctica salvadora, y en cuanto las manecillas del reloj señalan las doce, comienza el consumo de uvas. Es cosa indiscutible, según algunos autores. Las uvas, comidas con fe la última noche del año viejo, proporcionan la felicidad durante el año nuevo”.

Tres años más tarde, la edición de ‘El Imparcial’ del 31 de diciembre de 1897 hace dos anotaciones importantes en lo que respecta a esta tradición. En el artículo llamado ‘Las uvas milagrosas’ se comenta que: ya se comían 12 uvas en Nochevieja y que eran tan baratas que se las podía permitir cualquiera.

A partir de 1905 la prensa dejaba claro que esta costumbre se había hecho tan popular que se tenían que cerrar las calles adyacentes a la puerta del sol, causando las quejas de como de sus vecinos, los cuales tenían que lidiar con el ruido y la fiesta durante toda la celebración de la Nochevieja.

Por lo tanto, este artículo desmiente que esta tradición se popularizada por un exceso de uva, simplemente un cambio de costumbres y un precio apto para todos los bolsillos permitió que esta costumbre se haya convertido en lo que es hoy.

Comer las uvas correctamente requiere practica | via GIPHY

Tipos de persona a la hora de comer las uvas

Cada año se puede ver y apreciar los distintos perfiles que nos encontramos a la hora de comer las uvas. Por eso hoy vamos a explicar las características principales de cada uno de ellos. Puede que incluso te sientas identificado con alguno de ellos 😀

1. El formal

Este tipo de persona se coge sus 12 uvas, se las prepara al gusto (limpia, pela, les quita las pepitas, etc.) y a la hora de las campanadas se las va comiendo una a una sin rechistar, sin tragarse y sin armar follón. Un modelo ejemplar.

2. El pez globo

Este tipo de persona es el que piensa que se puede meter 12 uvas en la boca sin masticar, seguramente mientras realiza la hazaña te pide que le mires mientras intenta lograrlo. Desgraciadamente no suele acabar bien así que mejor poco a poco antes que acabar siendo el payasete de la fiesta o peor aún, llamando a un médico.

3. El hijo del viento

Le comen lo nervios y no quiere perderse ni una campanada, pero los cuartos le juegan una mala pasada y se las come antes de tiempo. Si no quieres que te pase lo mismo asegúrate de que comienzas a comer las uvas cuando suenen las campanadas oficiales, de esta manera empezarás el año con buen pie ;D.

4. Esto no va conmigo

Si te has pasado con el alcohol o la comida no te a sentado muy bien puede que no estés 100% operativo para comerte las uvas, así que con disimulo intentas ir comiendo las uvas al compás de las campanadas, pero sin darle mucha relevancia, total, lo importante es comérselas todas, ¿no?

¡No os olvidéis de brindar con champán! | via GIPHY

Guía para comerte las uvas y triunfar

Para que estés preparado para la hora de la verdad te vamos a dar la secuencia exacta de las campanadas para entrar en el nuevo año por la puerta grande. Y recuerda, ¡Asegúrate de elegir uvas pequeñas!

1) Treinta y cinco segundos antes de la medianoche, desde parte superior de la torre del reloj de la Puerta del Sol comienza a caer una bola hacia la campana principal.

2) Una vez llegue es bola a la parte inferior, se escucharán cuatro campanadas dobles (aquí es donde mucha gente se equivoca así que prestad atención).

3) Cuando el reloj marque las doce empiezan a sonar las 12 campanadas – una cada 3 segundos – y por cada campanada, una uva a la boca.

– Después toca abrazarse con la familia, amigos y desearse un feliz año nuevo de todo corazón, salud y besos a tod@s <3. –