Al igual que las famosas pipas, el anacardo es un snack de lo más apetecible. Es ver una bolsa de anacardos, empezar probando uno y no parar hasta acabar con toda la bolsa. Por suerte estamos ante un alimento con excelentes propiedades nutricionales que hay ido creciendo en popularidad en los últimos años y que se ha ganado una buena reputación.

¿Qué es el anacardo?

Los anacardos, también conocidos como nuez de cajú o marañón, es uno de los frutos secos más consumidos en Europa gracias a sus beneficios para salud y porque vamos a negarlo, su sabor.

El anacardo pertenece a la familia Anacardiaceae, un extenso árbol genealógico que incluye cerca de 60 géneros y 400 especies. Además, guarda parentesco con el mango y el pistacho

Este fruto seco de cáscara dura y con forma de riñón tiene unas dimensiones de 3 a 5 cm de longitud donde contiene la semilla, el anacardo que llega a nuestros paladares, de color blanco o marfil y de unos 10 g de peso.

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Anacardo recolectado | Imagen de Evita Ochel en Pixabay

Esta nuez que cuelga del pseudofruto, un pedúnculo carnoso, de color amarillo, rosado o rojo de hasta 11 cm de longitud, es comestible y tanto puede comerse fresco como si de cualquier otra fruta se tratase o utilizarse para preparar mermeladas, zumos, etc…

En América Latina se le conoce como manzana de acajú, merey o ciruela dorada. Eso sí, en otros países no se trata de una fruta que tenga mucha demanda.

El nombre de anacardo se lo dio el monje y naturalista francés André Thevet, a quien su forma le recordó la de un corazón invertido (“ana” significa “hacia arriba” y “cardium”, “corazón”)

Propiedades del anacardo

El anacardo si lo comemos ligeramente tostado, es donde obtendremos sus mayores beneficios. La ración diaria recomendada para numerosos frutos es entre 30-40 gramos aproximadamente.

Con una ración de 30 gramos de anacardos, que corresponde a alrededor de unas 18-20 semillas, obtendremos:

  • 172 calorías
  • 14 g de grasa
  • 4,6 g de proteínas
  • 10 g de hidratos de carbono
  • 1 g de fibra

Además, destaca la proporción de triptófano, que en el anacardo es más alta que en cualquier otro alimento: en 30 g de anacardos hay 72 mg de triptófano. El triptófano es un aminoácido esencial que ayuda al organismo a generar sus propias proteínas, favorece el sueño y controla el apetito, entre muchas cosas más.

flor de anacardo
Flor de anacardo | Foto tomada por Karen Ostil-Principe de Pexels

Minerales esenciales

En concreto, y para ir abriendo boca acerca de sus virtudes, podemos citar los minerales, como el cobre y el magnesio. Estos dos minerales que escasean en la dieta de muchas personas, se hallan en abundancia en el anacardo.

Cabe recordar que el cobre resulta fundamental en nuestra salud, ya que es esencial para el óptimo estado de los huesos, el cabello o la piel. También para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

El anacardo es el alimento perfecto para las embarazadas ya que les aporta hierro y ácido fólico

En cuanto al magnesio, un mineral esencial para los sistemas nervioso y músculo-esquelético, un puñado de anacardos cubre hasta el 26% de las necesidades diarias.

Igualmente, la alta presencia de hierro lo convierte en el alimento perfecto, sobre todo para las personas que padecen anemia y para neutralizar esa predisposición a la falta de hierro de las embarazadas. El remate lo aporta el ácido fólico, otra pieza clave para el correcto desarrollo del embrión y el feto. Además, esta semilla es rica en vitaminas B1, B2, B6, B9, A, C, E y D.

Gran aliado para contrarrestar el colesterol

El anacardo es un alimento genial para reducir los niveles de colesterol alto al tiempo que incrementan el bueno. Todo ello es gracias a su contenido en ácidos grasos insaturados, entre los que destacan el linoleico y el oleico.

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El paraiso de la grasa | Fuente: Pixabay.com – FotoshopTofs

Grasas saludables

Muchas personas evitan comer frutos secos debido a su alto contenido calórico, en gran parte por sus grasas, pero todas ellas tienen lugar en nuestra dieta si las consumimos con moderación y aquí es donde el anacardo destaca siendo uno de los frutos secos más sanos para nuestro organismo debido a sus propiedades.

La cantidad total de grasa es menor que otros frutos secos como las almendras o las nueces y las proporciones de ácidos grasos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados están perfectamente balanceados a ojos de los nutricionistas.

La semilla se encuentra en el interior de una nuez cuya cáscara contiene urushiol, una resina muy tóxica

De esta manera posee más del doble ácidos grasos monoinsaturados, como los del aceite de oliva, los más beneficiosos para el organismo por delante de los poliinsaturados y saturados.

Su cantidad de grasa saludable es mayor que otros competidores como las pipas de girasol, las nueces, las pipas de calabaza, los pistachos, los piñones o el cacahuete.

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Granjero observa el estado del anacardo | Fuente: Pixnio

Proteínas de calidad

Cada 100 g aportan 15 g de proteínas, por lo que una ración proporciona en torno al 10 por ciento de las necesidades diarias.

Ofrecen un buen aporte de proteínas y son después de las castañas, el fruto seco que mayor proporción de hidratos posee, sin embargo, no es particularmente rico en fibra como sí lo son otros frutos secos.

Pero lo más interesante es que los aminoácidos se hallan en las proporciones ideales para su asimilación, como en el caso de las proteínas de origen animal o de la soja. Así favorecen la perfecta regeneración de los tejidos y el desarrollo de los procesos fisiológicos.

¿De dónde vienen los anacardos?

Los anacardos son un árbol originario del sur de Venezuela y del nordeste de Brasil. Fue descubierta por los colonizadores portugueses a su llegada a lo que hoy conocemos como Brasil en el siglo XVI. Con el paso del tiempo, los colonizadores portugueses llevaron las semillas a la India y paulatinamente fueron introduciéndose en el sudeste asiático y África.

Gracias al comercio de la metrópoli con India, se introdujo a partir de ese siglo en Asia, siendo hoy un fruto muy arraigado en buena parte del continente.

Actualmente, sus productores más importantes son Brasil, la India, Costa de Marfil y Vietnam. Necesita un clima tropical húmedo, que va entre los 20 y los 30 °C.

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Mujeres preparando el anacardo para su venta | Fuente: Pixnio

¿Por qué no se venden anacardos crudos?

Lo cierto es que la semilla del anacardo se encuentra en el interior de una nuez cuya cáscara contiene “urushiol”, una resina altamente tóxica que con un simple roce nos puede causar una dermatitis severa. ¿Y cómo se saca el fruto? El método empleado es un tratamiento de calor. Así, se desprende el fruto de la cáscara con seguridad, pero en el proceso también se acaba tostando el anacardo.

A no ser que estés trabajando en una plantación de anacardos o encuentres alguno silvestre, no hay riesgo alguno de que te encuentres con un anacardo realmente crudo. Eso sí, debes saber que su ingesta en grandes cantidades puede llegar a ser mortal, una de las propiedades de los anacardos más negativas.

Es por eso que nunca vemos en el mercado anacardos con cáscara ni anacardos crudos. De hecho, muchas veces llamamos anacardos crudos a los que están simplemente tostados para diferenciarlos de los anacardos fritos.

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Parada de un mercado vendiendo frutos secos a granel | Fuente: Maxpixel

Cómo usar los anacardos en la cocina

Los anacardos son muy apreciados en los países de donde son originarios y cada vez se utilizan más en la cocina vegana, internacional y de vanguardia.

Su delicado sabor, muy particular, y su textura melosa los hace muy diferentes a otros frutos secos, especialmente cuando se cocinan. También sirven para elaborar recetas dulces en crudo como puede ser una sabrosa tarta de coco y anacardos.

En la cocina vegana son de gran ayuda para elaborar cremas, mantequillas o leche que reemplazan a las derivadas de la grasa láctea. Es, asimismo, la base para elaborar todo tipo de “quesos” veganos.

pollo con anacardos
Un delicioso plato de pollo con anacardos | Fuente: Wikipedia – Tamorlan

Tienen una gran afinidad con especias como la pimienta o el cardamomo y con otros ingredientes como el coco o el jengibreEsto los hace muy atractivos para los cocineros orientales, especialmente de la India, que lo utilizan con frecuencia en numerosas recetas.

Por supuesto, pueden consumirse como tal a modo de snack saludable entre horas o sumarse a una ensalada, una salsa, un aperitivo de frutos secos varios o bien, galletas y otros platos con frutos secos como pueden ser unas sabrosas barritas energéticas.

Mantequilla de anacardo

Un producto derivado de este fruto seco es la mantequilla de anacardos. Se asemeja a la de cacahuete, pero es algo más dulce y cremosa. Resulta ideal para untar en tostadas o como base para preparar salsas.

También se puede utilizar en recetas dulces y tiene la ventaja de que es menos calórica que la mantequilla de leche.

Ensaladas de invierno

Las ensaladas de invierno son ideales para incluir anacardos, sobre todo si llevan manzana, escarola, zanahorias o calabaza. Su sabor inconfundible realzará el sabor de tu ensalada.

anacardos fritos
Anacardos rebozados con semillas de sésamo | Fuente: Pixabay

Leche de anacardos

Esta última, la leche de anacardo, es una leche muy cremosa y la podemos elaborar fácilmente en nuestras casas. Lo metemos todo en la trituradora y listo. En cuanto a su duración, puede mantenerse en la nevera durante dos o tres días.

En la elaboración de esta leche, a diferencia de lo que ocurre con otros frutos secos, como la almendra, el anacardo no necesita que lo dejemos en remojo durante varias horas para que se ponga tierno, pues ya de por sí es muy tierno.

Ingredientes:

  • 150 gramos de anacardo crudo
  • 800 mililitros de agua