Actualmente estamos en una sociedad donde el tiempo escasea y el estrés nos persigue a todos lados, vamos tan estresados que no le prestamos el tiempo suficiente a algo primordial para nuestra salud: la nutrición.

Somos lo que comemos, eso es así, si comemos procesados, comida rápida o con mucha grasa nuestro cuerpo se resentirá y con ello nuestra salud. Debemos llevar una dieta equilibrada que nos aporte los nutrientes y minerales necesarios para estar en forma y aguantar las duras jornadas laborales.

Aun así, para querer comer sano hace falta tiempo del que tanto escaseamos, ya sea para cocinar como para pasarse por nuestra frutería de confianza para comprar alimentos frescos. Por eso en este artículo tenemos algo que nos va a ayudar muchísimo: las verduras congeladas.

Las verduras que pasan por un proceso de ultracongelación permiten que lleguen a la mesa en las mismas condiciones y con la misma calidad con la que son recogidas en la huerta. La rapidez del sistema permite conservar todas sus vitaminas y minerales —valor nutricional— y contribuye a mantener su sabor.

Eso sí, no todas las verduras son aptas para la congelación, sólo son congelables aquellas hortalizas y legumbres que se destinen a la cocción o fritura y no a consumir en crudo. Es decir, las que tienen poca agua, lo cual excluye a tomates, lechuga, pepinos, etc.

La razón es que la congelación forma cristales de hielo que rompen los tejidos celulares y al descongelar propician la pérdida de agua con buena parte de las vitaminas. Como consecuencia de ello, la textura de la hortaliza quedará seriamente mermada, y posiblemente su sabor.

Las claves para cocinar verduras congeladas

No romper la cadena de frío

Si solemos comprar productos verduras congeladas debemos asegurarnos de no romper la cadena de frío: es decir evitar que pase mucho tiempo desde que las sacamos de los congeladores del supermercado hasta llegar a nuestro congelador. Para realizar ese transporte se recomienda utilizar una bolsa térmica aislante que nos permita minimizar al máximo la diferencia de temperatura con el exterior.

En el caso que se rompa ligeramente la cadena de frío, lo notaremos a la primera cuando saquemos el producto para consumirlo, ya que veremos que hay mucha escarcha que se ha creado alrededor del producto en cuestión. Esta escarcha procede del jugo que se ha perdido al dejarlo demasiado tiempo fuera del congelador.

Esto no quiere decir que las verduras congeladas estén malas, simplemente que su calidad nutricional como su textura no sera la misma que nos garantiza en productor que si ha respetado la cadena de frío, ya que muchas vitaminas estarán en esa escarcha.

¿Descongelamos primero o no?

Todo depende de lo que queramos hacer, si lo que queremos es saltearlas, al vapor o cocer, no hará falta descongelarlas, las sacaremos de la bolsa y las cocinaremos directamente.

En el caso que queramos freír las verduras, por ejemplo, en el caso de patatas, berenjenas, aros de cebolla, alcachofas, etc. entonces sí que debemos realizar una descongelación previa y escurrirlas para que no salte el aceite. Esta descongelación previa la realizaremos colocando la bolsa sin abrir en la nevera, de este modo el proceso será lento y seguro ya que no entrará ningún microorganismo dentro de los alimentos.

congelados
El abanico de productos congelados es enorme | Imagen de Zozz_ en Pixabay

¿Cómo puedo saber si están bien congeladas?

Si a la hora de abrir la bolsa las piezas están secas, sueltas y sin hielo o escarcha que las rodee es que la congelación ha sido la óptima. Por el contrario, si las piezas están pegadas con hielo o escarcha alrededor es que en algún momento el proceso de congelado ha fallado, ya que la pérdida de agua crea este tipo de hielo o escarcha.

Cocinar correctamente las verduras congeladas

Las técnicas más habituales para cocinar verduras congeladas son:

  • Saltear: Cómodo y rápido, es recomendable añadir poco a poco las verduras y que estas estén cortadas en trocitos pequeños. Las vertemos en una sartén o un wok sin aceite, para que pierdan algo de agua de la superficie mientras las removemos continuamente. Tras uno o dos minutos de salteo y evaporación ya podemos añadir sal y aceite o bien soja, etc.
  • Al vapor: Si las hacemos al vapor, ya sea una cocedora de bambú o una olla al vapor, procuraremos que el recipiente esté colmado y las dejaremos a lo sumo unos cinco minutos, eso sí, con el recipiente bien tapado.
  • Cocer: la clave está en realizar una cocción muy corta, de 2 a 5 minutos máximo, con el agua hirviendo a 100ºC, y dejando las verduras al dente para que no se pasen.
brocheta
Si la verdura se va a comer en crudo es mejor utilizar verdura fresca | Imagen de RitaE en Pixabay

¿Cómo evitar que la verdura no se oxide tras la cocción?

Si se va a comer la verdura de inmediato no hay problema, pero si tras el escaldado se piensa saltear o bien reservar el plato, un truco adicional para que queden crujientes y evitar que se pochen demasiado, pero a la vez no estén crudas, es pasarlas de la olla hirviendo a otra con agua helada y cubitos de hielo. Las verduras mantendrán sus propiedades intactas y sus colores vivos.

¿Microondas, cazuela o ambos?

Cada uno tienes sus ventajas y desventajas, si queremos cocer poca cantidad de verdura rápidamente, el microondas es el elegido. Si queremos cocinar mucha cantidad lo mejor será hacerla con una olla. El microondas es útil porque mantiene los nutrientes de las verduras.

Un truco: meter las verduras en recipiente de cristal (o apto a altas temperaturas) con dos cucharadas de agua y a poder ser tapado, pero dejando una pequeña abertura. Depende de la potencia del microondas y la cantidad de verdura, pero estarán hechas entre 2 y 5 minutos.