¿Alguna vez has tenido uno de esos meses que se te acumulaban gastos imprevistos sin parar? El coche tiene que ir al taller, el móvil se te cae al suelo, pierdes las llaves, o situaciones más fuertes como una pérdida de empleo o una ruptura con bienes de por medio.

Ser previsor es clave para una gestión óptima de las finanzas personales. Hay que estar protegidos a través de diferentes seguros (seguro de hogar, de coche, de vida, etc.) pero también a través de un fondo de emergencia que podamos echar mano inmediatamente para paliar cualquier riesgo.

Puede que de lo que estemos hablando no suene descabellado y seguramente la mayoría de la gente estaría de acuerdo en la idea de tener un fondo de emergencia, pero en realidad muy poca gente lo hace realidad. Muchas veces la desconfianza en cómo hacerlo o donde depositarlo echan para atrás a los más atrevidos.

Otra estrategia errónea es invertir todos los ahorros y no tener un fondo de emergencia. Ya que podríamos perder mucho dinero con nuestras inversiones y luego materializarlo al sacar ese dinero porque no tenemos un fondo de emergencia.

Por ello a continuación te vamos hablar de los puntos más importantes de un fondo de emergencia.

¿Qué es un fondo de emergencia y por qué hay que tener uno?

El fondo de emergencia – como bien dice el nombre – es una reserva de dinero destinada únicamente a situaciones de emergencia. Situaciones inesperadas y que necesitan de acción inmediata. No es para gastarlo en caprichos o en vicios. Solo para situaciones de emergencia.

Este fondo de emergencia también evitará que eches mano de tu tarjeta de crédito o de préstamos personales, evitándote pagar abusivos intereses que pueden afectar tus finanzas en el medio y largo plazo.

Aunque también se pueden cometer otros errores.

Uno muy habitual es invertir todos nuestros ahorros y dejar de lado el fondo de emergencia. Esa no es una buena forma de actuar, primero hay que tener asegurado un fondo de emergencia y luego podremos invertir. No podemos invertir nuestros ahorros en activos de alto riesgo donde podemos tener pérdidas sustanciales a corto plazo debido a la volatilidad y poco después necesitemos de esos mismos ahorros para hacer frente a un contratiempo, materializando esas pérdidas.

Un consejo muy bueno para mentalizarnos que cantidad debemos invertir en nuestro fondo de emergencia, es planear la situación a 5 años vista. Si pensamos que el dinero que queremos invertir, lo vamos a necesitar en el espacio de 5 años, mejor no invertirlo. Si lo invertimos será como tirar una moneda al aire, no sabemos cómo será el mercado de aquí 5 años. Aqui puedes leer la historia del mercado de valores y como ha ido evolucionando a lo largo de su historia.

Imagen de Steve Buissinne en Pixabay

¿Cómo crear nuestro fondo de emergencia?

Crear nuestro fondo de emergencia requiere de un análisis de nuestra situación económica, personal y laboral, responder con sinceridad estas preguntas es clave:

  • ¿Cuánto dinero tenemos ahorrado?
  • ¿Qué tipos de seguros tenemos contratados?
  • ¿Estamos pagando alguna deuda (piso, coche, etc)? alguna deuda con un interés muy alto?
  • ¿Cuántas personas dependen de nuestra situación económica?
  • ¿Cuál es el margen de maniobra para ajustar los gastos?
  • ¿Cuáles son tus ingresos y gastos mensuales?

Se pueden hacer más preguntas en función de nuestra situación, pero las anteriores te harán crear una buena base para crear un fondo de emergencia. Remarcar la pregunta donde mencionamos nuestros ingresos y gastos mensuales, será esta la que nos permitirá crear un fondo de emergencia adaptado a nuestro caso.


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¿Cómo de grande ha de ser nuestro fondo?

No hay una regla escrita de cómo de grande debe ser nuestro fondo de emergencia, porque como ya hemos comentado con anterioridad, depende de muchos factores e imprevistos. Como norma general un fondo de emergencia debe cubrir entre seis y doce meses de gastos fijos (transporte, comida, vivienda, energía, etc).

Aunque si con esa premisa aún no estamos del todo satisfechos, simplemente debemos ampliar ese fondo hasta la cantidad con la que estemos cómodos y podamos dormir tranquilos, en estos casos es mejor ser conservador y tirar al alza.

También hay que recalcar que cuanto mejor sea nuestra situación laboral, personal y financiera, menos dinero necesitaremos para nuestro fondo de emergencia.

Imagen de Steve Buissinne en Pixabay

¿Dónde guardamos el fondo de emergencia?

Una vez hecho el análisis y conociendo más o menos, la cantidad que debemos ingresar en nuestro fondo de emergencia, toca meter las manos en la masa.

¿Dónde colocar el dinero? Con esa pregunta empezamos a razonar en qué sitios podemos ingresar esa cantidad de dinero y que tenga esta cualidades: no conlleve ningún riesgo y que sea fácil y rápido de retirar el dinero.

Las mejores opciones que tenemos disponibles son las cuentas de ahorro, seguros de ahorro o depósitos a plazo fijo que no tengan penalizaciones por cancelación parcial o total.

Si podemos optar por los depósitos, mejor que mejor, ya que al menos nos pagan algo de interés con ese dinero que tenemos ahí aparcado.

Y es que lo recordamos otra vez, este fondo no debemos invertirlo en productos de riesgo. Este dinero es para nuestra tranquilidad, un colchón financiero que nos vendrá muy bien para los imprevistos que nos encontramos durante la vida.

Conclusión sobre los fondos de emergencia

Si quieres invertir nos parece perfecto, pero primero debes tener asegurado un colchón financiero antes de lanzarte a la aventura.

Este fondo de emergencia deberá cubrir entre seis y doce meses de gastos fijos, de esta manera podrás vivir tranquilo un tiempo prudencial para que puedas encontrar otro trabajo o reconducir tu situación económica.

Recuerda, los imprevistos no avisan, así que mejor que te pillen preparado para hacerles frente con un fondo de emergencia, que no recuperar tus ahorros invertidos con peligro de materializar las pérdidas.