En un mundo cada vez más digital, el uso y adquisición de este tipo de dispositivos no para de crecer. Si hablamos de los dispositivos que llevamos con nosotros cada vez que salimos de casa, podríamos mencionar: relojes inteligentes (smartwatches), libros electrónicos (kindle), teléfonos móviles, cámaras fotográficas e incluso cigarrillos electrónicos.

Por cada salida, exponemos estos dispositivos a agentes externos como pueden ser el agua, polvo, tierra u otros elementos que pueden impedir el correcto funcionamiento de nuestro aparato si no cuenta con la protección de fábrica adecuada.

Aun así, que no cuando el pánico, la mayoría de dispositivos que compramos hoy en día ya tienen un grado de protección suficientemente alto para no preocuparnos (todo depende también del precio del producto y su calidad). Este tipo de protección en forma de grados está regulado por la industria con un estándar que se rige por la norma CEI (Comisión Electrónica Internacional) 60529.

Imagen de eftm

Grado de protección IP

Este grado de protección IP (acrónimo de Ingreso de Protección) se determina con un número de dos dígitos, uno para partículas sólidas y otro para los líquidos. El grado se tiene que ver reflejado en las características del producto, embalaje, manual u otro tipo de superficie de un dispositivo electrónico.

Este grado de protección IP se muestra como IPXX, la primera X hace referencia a una escala del 0 a 6 que determina la resistencia a las partículas sólidas. La segunda X con una escala de 0 a 8 se determina la resistencia a partículas líquidas.

El primer dígito, que hace referencia a partículas sólidas, con el número 6 el aparato es “completamente resistente al polvo”, 5 “resistente al polvo”, 4 “protección frente a partículas iguales o menores a 1mm”, el 3 “protección frente a partículas iguales o menores a 2,5mm”. El 2 “protección frente a partículas iguales o menores a 12,5mm”, el 1 “protección frente a partículas iguales o menores a 50mm” y el 0 “protección nula”.

El segundo dígito, que hace referencia a las partículas liquidas, el número 8 sería “el aparato es sumergible a la presión y al tiempo que indique el fabricante”, el 7 “sumergible a 1 metro durante 30 minutos”, el 6 “resiste chorros muy fuertes de agua”. El 5 y 4 “resiste chorros de agua normales”, 3 y 2 “resiste chorros de agua nebulizada”, el 1 “resiste gotas de agua” y 0 “nula resistencia a los líquidos”.

Estos números, son la conclusión de numerosos test, unos resultados que tienen como objetivo orientar a los consumidores a la hora de comprar un producto electrónico. Aun así, hay que puntualizar que, aunque nuestros dispositivos este certificado a un tipo de resistencia, no apliquemos la misma intencionadamente. Y es que algunos fabricantes de renombre mencionan que estas resistencias no son permanentes y pueden disminuir con el uso.

En el caso que el fabricante no haya testado alguna resistencia esta aparecerá como una X, por ejemplo, IP5X.

Imagen de CNET

¿Qué resistencia debe tener cada dispositivo?

La resistencia que necesitamos depende del dispositivo que utilicemos y el uso que le demos, pero si nos vamos a un uso cotidiano podríamos resumirlo de tal forma.

Para móviles deberíamos elegir entre IP67 y IP68 para estar protegidos en nuestras salidas a la playa o por montaña.

Para wearables como los smartwatch y pulseras de actividad deberíamos escoger entre IP68 y IPX8 por el tema del sudor y actividades acuáticas.

En el sector de libros electrónicos, lo suyo sería que estén en un rango de IP65 y IP67, por si en un caso accidental estos tuvieran contacto con agua.

Y por último cámaras de fotos, estas deberían ser resistentes a las partículas de tierra, salpicaduras y sudor, esto significa una categoría de IP54 para arriba.