El agua es unos de los bienes más importantes (y cada vez más escasos) del mundo. Donde en muchos lugares tener agua, aunque sea un poco turbia, ya es todo un lujo, en los países desarrollados parece que si no está perfectamente envasada no es lo suficientemente saludable.

Por eso hoy vamos a desmentir los mitos y los estigmas que rodean al agua potable, dándole la importancia que merece respecto a el agua embotellada. ¡Comenzamos!

No hace mucho tiempo, beber agua de fuentes o manantiales de nuestra localidad era normal, cada cierto tiempo rellenábamos nuestro botijo o similares con tal de tener agua fresca en casa, pero desde finales del siglo XX y principios del XXI el consumo de agua embotellada ha crecido a ritmo vertiginoso.

Si antes beber agua embotellada era algo “pijo” y solo para gente adinerada, actualmente beber sólo agua embotellada se ha convertido en costumbre, convirtiéndose en un lujo de primera necesidad.

El agua embotellada, un negocio muy rentable

El agua embotellada genera miles de millones de euros en beneficios para las compañías productoras. Mirando la estadística de la Federación Europea de Aguas Envasadas, España se coloca en cuarto puesto (empatado con Irlanda) en consumo de agua embotellada. Según la EU, cada año nos bebemos unos 126 litros de agua mineral por cabeza, algo menos pronostica la versión del Ministerio de agricultura, pesca y alimentación, unos 86 litros. Las potencias europeas de Italia, Alemania y Francia hacen el podio.

Múltiples campañas de marketing alabando las propiedades “milagrosas” de beber agua mineral relacionadas con múltiples beneficios para la salud han acabado demonizando el agua del grifo, relegándola a un agua “mala” y que solo se debe utilizar para ducharse, regar y poco más.

Ni beber agua durante la comida es malo ni beber mucha agua hace que adelgaces

El agua embotellada no es más sana que la del grifo

El negocio del agua embotellada da vueltas alrededor de su contenido en minerales, las cuales segun sus productoras proporcionan propiedades “medicinales“. Para ver hasta dónde podemos llegar por una botella de agua, vamos a explicar el ejemplo de VEEN.

Esta botella de agua viene de la mismísima Laponia finlandesa por el módico precio de 20,22€ cada unidad y puede comprarse bien con gas o sin gas. ¿De verdad esa agua tiene tales propiedades medicinales para que valga la pena transportarla miles de kilómetros y pagar su precio desorbitado?

La respuesta corta es “No”. Este tipo de agua no aporta ni beneficios ni propiedades milagrosas para nuestra salud. Si puede ser un complemento nutricional o puede ayudarte en algunos pequeños problemas, pero el agua mineral no tiene propiedades curativas como tal.

Por ejemplo, un agua mineral natural nos puede ofrecer esa dosis extra de magnesio o de calcio que necesitamos, el cual será un complemento ideal para mujeres embarazadas o niños en edad de crecimiento para desarrollarse mejor, pero eso no quita que podamos suplir esos minerales con una dieta más rica en minerales, dejando al agua embotellada como un simple complemento nutricional para casos específicos.

Y es más, no existen evidencias científicas de que el agua embotellada sea más saludable que la del grifo. La cantidad de cloro presente en el agua del grifo es irrisoria y no tiene ningún efecto perjudicial para nuestra salud. Otra cuestión es porque algunas aguas saben mejor que otras, una de las principales razones para comprarla embotellada.

agua hay en la Tierra
Gota de agua | Autor: Pexels.com

¿El agua tiene sabor?

Aunque no lo parezca, si tiene sabor. De ahí que haya aguas que sepan mejor que otras, aunque eso ni significa que no sean aptas para el consumo humano. Si tomamos en cuenta el último informe anual del Ministerio de agricultura, pesca y alimentación, podemos ver que el consumo de agua envasada se incrementa en las Islas Canarias, Islas Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia, mientras que en el caso contrario se sitúan Comunidad de Madrid, País Vasco, Asturias, Castilla y León, La Rioja y la Comunidad Foral de navarra.

Esto se debe en gran parte por la localización de esas aguas, ya que le aportan ese sabor tan característico. Si tomamos de ejemplo la Comunidad de Madrid, su agua es de una excelente calidad porque procede de una sierra de granito y de gneis, rocas que tienen muy poca disolución al agua y filtran muy bien. Por el contrario, en la zona de levante, el agua proviene de terrenos calizos, donde tienen a disolver mucho más carbonato cálcico y magnesio, generando aguas más duras y con más sabor.

Esas aguas evidentemente, pasaran por una fase de tratamiento para que sean aptas para consumo humano. Aplicándoles una pequeña cantidad de cloro para que no crezcan microorganismos dentro del agua. Todo un proceso que nos permite tener el lujo que abriendo el grifo de casa tengamos agua fresquita y apta para su consumo todos los días del año a un precio irrisorio, sobre 0,002 euros por litro.

La calidad de las aguas de consumo está regulada en todos los países de la UE por la Directiva 98/83/CE. Y en España se articula a través del RD 140/2003

Nitratos en el agua ¿Por qué debemos evitarlos?

Los nitratos son compuestos químicos inorgánicos derivados del nitrógeno, (NO3-) que se encuentran de manera natural en pequeñas concentraciones en el suelo, los alimentos, zonas rurales y las aguas superficiales y subterráneas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y múltiples de estudios científicos respecto a este tema, está probado que altas concentraciones de este compuesto en el agua de consumo humano constituyen un peligro serio para la salud de las personas.

El incremento de este compuesto en el agua se debe en gran parte por la producción agrícola y la ganadería, en primera instancia porque la utilización masiva de abonos nitrogenados, hace que todo ese exceso no lo pueda absorber la tierra y vaya directamente a los acuíferos y, en segundo lugar, porque en las zonas de ganadería intensiva donde se realizan vertidos sin control de aguas residuales y excrementos, pueden constituir una fuente muy grande de nitratos.

Según el Real Decreto 140/2003, que establece los criterios sanitarios de calidad para el agua de consumo humano en España, establece que la concentración máxima permitida de nitratos en las aguas de consumo humano debe ser 50 mg/l.

La autoridad sanitaria pertinente será la encargada de proporcionar agua completamente potable a sus usuarios según marca el Real Decreto.

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Fuente: Pixabay.com

¿Qué es el Bisfenol-A o BPA en el agua embotellada?

Uno de los tipos de plásticos que se usa para el envasado de agua es el policarbonato, a este plástico se le aplica un componente llamado Bisfenol-A o BPA que genera gran controversia entre las multinacionales, científicos independientes y consumidores.

Su uso se debe a que endurece los plásticos, previene bacterias y evita la corrosión en las latas. Sin embargo, desde hace años sus científicos alrededor del mundo piden que se prohíba su uso o se regule como es debido, ya que la substancia de ser ingerida puede tener graves consecuencias.

En términos del transporte de agua embotellada, cuando estas alcanzan una temperatura determinada, el compuesto entra en contacto con el agua y se disuelve, pasando a nuestro organismo cuando nos la bebemos.

Los estudios achacan al Bisfenol A estos trastornos:

  • Trastornos en el sistema reproductivo
  • Trastornos en el sistema nervioso
  • Trastornos de tiroides
  • Cáncer
  • Diabetes
  • Hipertensión
  • Obesidad

Tanto Coca-Cola Company con Dasani, como PepsiCo con Aquafina, contienen la misma agua que sale del grifo, pero a un precio más caro y dejando una huella ecológica en el camino

El agua embotellada y su desastre medioambiental

Dejando de lado los tipos de agua embotellada, si es útil para ciertas dietas o situaciones o simplemente porque nos gusta más, hay que reconocer una cosa, el agua embotellada no es sostenible.

Según la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas, todos los envases y embalajes utilizados por el sector son 100% reciclables, pero que esas botellas se puedan reciclar, no quiere decir que todas se reciclen. Según el último informe de Ecoembes, reciclamos alrededor de un 70% de todos los envases de plástico que compramos. El resto acaba en vertederos, incineradoras o en el medio ambiente, algo que no nos podemos permitir.

Además, al contrario que el agua del grifo, el agua embotellada debe ser transportada desde los lugares de producción hasta el destino a través de vehículos “mayoritariamente” de combustión, incrementando 200 veces las emisiones de CO2 en comparación con el agua del grifo.

Algunos de los casos más extremos serían el del agua embotellada proveniente de algunos icebergs de noruega o de algunas zonas remotas de Australia, donde después se tiene que transportar con aviones o grandes buques, dejando una huella ecológica inmensa.

Países más respetuosos con el agua

  • Nueva Zelanda ha creado un marco regulador llamado Qualmark NZ que ayuda a mantener el turismo 100% sostenible del país, algunas de sus actividades son: gestión de residuos, conservación del agua, eficiencia energética, etc.
  • La ciudad-estado de Singapur ha sabido aprovechar al máximo sus recursos hídricos con plantas de tratamiento donde reciclan el agua y plantas desalinizadoras, además de crear conciencia sobre las cuestiones del agua por todo el país.
  • El tratamiento de las aguas residuales de la zona industrial de Hammarby Sjöstad, Estocolmo, produce biogás que se utiliza tanto para cocinar como para la calefacción de las casas.
  • Afectados cada año por las severas sequías que azotan la zona, las compañías más innovadoras de Silicon Valley, California, materializaron sus ideas construyendo una nueva planta de reciclado de agua que produce 30 millones de litros de agua reciclada al día utilizando tratamientos de microfiltración, ósmosis inversa y luz ultravioleta.
  • En Israel utilizan plantas desalinizadoras para abastecerse y utilizan agua reciclada para regar sus cultivos con un método denominado microirrigación, que consiste en proporcionar pequeñas cantidades de agua directamente en las raíces de una planta y no inundar campos enteros.
  • En el Índice de Eficiencia Medioambiental (EPI en inglés), Suiza cumple con el 100% del objetivo en la categoría de política de gestión del agua, donde consigue la puntuación máxima en varios indicadores como: calidad del agua para consumo humano, agua de riego, recursos hídricos, y en su preservación.
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Fuente: maxpixel.net

Conclusiones: Razones para beber agua del grifo en vez de agua embotellada

  • Los estudios científicos demuestran que el agua embotellada no es mejor que la del grifo, además algunas botellas de plástico contienen Bisfenol-A, un componente químico que genera gran revuelo por su dudosa fiabilidad en el consumo humano.
  • Aunque el sabor de las aguas del norte del país es excelente y no haga falta filtros, en caso de que vivamos en zonas donde el agua tenga mal sabor (que no quiere decir que no se pueda beber) siempre podremos instalar un filtro que permitirá tener agua con un sabor excelente sin tener que comprar agua embotellada (más cara, más contaminante y que hay que transportar).
  • El grifo es una fuente ilimitada de agua, siempre que la necesites la tendrás ahí. Ya sea para beber, cocinar, preparar el café/té favorito, regar o para tus mascotas. De esta manera no tienes que ir a comprar, ni cargar con peso innecesario para realizar todas aquellas actividades que requieren agua.
  • Un buen porcentaje del agua embotellada procede en realidad, de las redes públicas, es decir, es la misma agua del grifo.
  • El consumo de agua embotellada genera toneladas de plástico, donde muchas de ellas no se reciclan y se vierten en vertederos, se incineran o se tiran en el medio ambiente.
  • Beber agua del grifo es un acto de conciencia social para que el agua, un bien de primera necesidad, llegue a todos los hogares de forma saludable, accesible y gratuita.
  • Las grandes corporaciones intentan engañar con sus estrategias de publicidad al anunciar que sus aguas proporcionan propiedades “medicinales”, ganando a costa del contribuyente miles de millones en beneficios.
  • La red pública española de agua es completamente segura, la calidad de sus aguas este regulada por una normativa europea y por un real decreto.